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Carta al director: Las coyunturas políticas desaprovechadas

Publicado el 26/04/2015

                     Carta al director:    Las coyunturas políticas desaprovechadas

Que el bipartidismo está tocado, es sobradamente conocido. Tanto el PP como el PSOE, que en esta etapa posfranquista han gobernado el país, aún y con distintos matices y tintes políticos, ambos han desarrollado políticas que lejos de responder a intereses generales, han estado subordinados a lobbys y organismos internacionales  al servicio de un capitalismo sin escrúpulos que prima a unas minorías en detrimento de la mayoría social.

En medio de este maremagnun y hastiados de la vieja política que recorta derechos sociales y económicos arruinando a millones de familias, surgen nuevas fuerzas políticas fundadas en personas jóvenes, ágiles de palabra y a los que los medios de comunicación no dudan en dar un protagonismo coyuntural que dura lo que dura, como estamos viendo con la UPyD impulsada por Rosa Diez, que después de alcanzar la gloria está abocada al rotundo fracaso.

La historia de España está marcada por fórmulas similares. Tenemos el caso de Gil y Gil, Ruiz Mateos y otros, que se nutrieron de votos de descontentos sin que ello supusiera una alternativa creíble. Más bien estos partidos eran fruto del propio sistema al igual que lo es ahora con Podemos y Ciudadanos que aunque con distintos antecedentes, son proyectos indefinidos ideológicamente, contradictorios en sus planteamientos, sin organización ni referentes políticos que den al electorado la confianza merecida. Son simplemente el resultado del cabreo generalizado a un bipartidismo que no ha sido capaz de dar respuesta a los derechos básicos de la gente.

Los mismos medios de comunicación que los elevan al altar, se encargan de destruirlos. Así Pablo Iglesias ha tenido un protagonismo en debates de varias cadenas, programas propios en un sistema controlado y ha estado en primera línea de los telediarios. Ello ha contribuido sin duda a un crecimiento en la intención de voto al ir acompañado además de promesas que ellos mismos con el paso del tiempo se encargan de rebajar ante la posibilidad de conformar gobiernos municipales o autonómicos y poder encontrarse con dificultades para su desarrollo.

Pese a seguir teniendo una fuerza mediática, es evidente que el globo se está deshinchando y debe ser sustituido por otra fuerza emergente llamada Ciudadanos, de origen catalán pero como en tiempos atrás hiciera Roca, se adentra en la escena nacional con un buen resultado en las andaluzas pese a su indefinición ideológica y carecer de algún tipo de referencia en aquella comunidad. Mientras esto es así, otra fuerza política ( IU ) sufre un revés pese a tener una larga tradición en el campo andaluz, ostentar representación en centenares de ayuntamientos y en el propio gobierno anterior andaluz, donde desarrolló políticas sociales desconocidas hasta entonces y paró la política de desahucios. La ingratitud de unos y el aventurerismo de otros contribuye a crear expectativas que con el tiempo van a crear mayor desilusión y frustración.

Oía hace poco a un profesor de la universidad de Sevilla, que los proyectos personalistas ( UPyD, Podemos y Ciudadanos lo son) tiene como máximo dos legislaturas de vida. A UPyD ya se le pasó el arroz. A Podemos y Ciudadanos habrá que esperar. Lo preocupante es que la frustración que pueden generar expectativas falsas acarree de nuevo un reforzamiento del bipartidismo y si es así, habremos perdido la ocasión de un Frente Cívico o Popular que diera un giro a la actual política que nos está llevando al empobrecimiento y a la pérdida de libertades. A ello habrán contribuido referentes que renunciando y excluyendo lo viejo por no válido, no han sido capaces de aprovechar el tirón para una convergencia real y transformadora como podría ser una amplia coalición de izquierdas basada en unos puntos básicos y esenciales para la transformación de esta sociedad.

La renovación deseada no pasa por renunciar o sustituir lo viejo por lo joven o nuevo, sino adaptar las nuevas inquietudes al momento que nos toca vivir.

En Grecia la formación Syriza sí ha sabido trabajar por esa confluencia y el pueblo ha confiado en ellos. En España parece que estamos perdiendo esa oportunidad bien por exceso de celo hacia fuerzas políticas  que aunque viniendo de atrás, han hecho historia en nuestro país y no merecen ser desdeñadas o bien por creerse ser el pepito grillo de la política de nueva ola.

El tiempo corre para los necesitados y esa debe ser la primera preocupación. Darles nuevas oportunidades y hacer con ello  una sociedad más justa y solidaria.

Juan Luis Vallina Ariznavarreta