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La Peña Bolística de Lugones apuesta por recuperar la cultura de este deporte

El viernes 27 de abril en la Casa de Cultura de Lugones a las 19 horas se entregará el premio Pueblo de Lugones

Publicado el 25/04/2018
El tapin La Peña Bolística de Lugones apuesta por recuperar la cultura de este deporte

La Peña de Bolos Lugones recibirá el premio X Galardón de Lugones el próximo viernes 27 de abril, en la Casa de Cultura de la localidad a las 19 horas. La Agrupación Folclórica La Sidrina es la entidad que entrega este premio, que se creó en el año 2009 para reconocer y premiar la labor y trayectoria de personas, asociaciones o colectivos que hayan destacado por su actividad en Lugones. En las ediciones anteriores fueron galardonados: Jorge Luis Montero “Coque”, el actor Ernesto Arias, el Grupo Folclórico “Principado”, la Coral Polifónica “San Félix”, la Asociación Cabalgata de Reyes de Lugones (ACARLUG), Luis Menéndez del atletismo Ciudad de Lugones, la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Lugones, José Enrique Cima como exciclista y el cantante Tony Cabal.

La Peña está formada por: Eduardo “Yayo”, Orlando, David, Blanco, Manuel y José María, aunque el grupo se formó en el año 2001 y por él han pasado muchas personas, que ya no juegan por motivos de edad o de lesiones. La idea de crear la peña surgió porque el Ayuntamiento de Siero en ese año construyó la bolera ubicada en la calle el Cueto en 2001, “Lugones es una localidad que desde siempre ha tenido mucho arraigo a los bolos, ya que hubo boleras en el bar Lugones, El Deporte, en Casa Julián y en el Bar Pin. Había mucha afición por el deporte de la cuatreada, lo que pasó es que en los años 80 desaparecieron las boleras, la última que se quitó fue la del bar Deporte en el año 89 o 90 y lo mismo en el bar Lugones, por esta razón la gente que éramos aficionados a los bolos optamos por crear la peña, para que la tradición no se perdiera”, resaltó Yayo.

Yayo comentó que el mismo nació en una bolera en Fitoria y empezó a jugar con 7 años a este deporte autóctono, después se casó en Lugones y fijó aquí su residencia. “Blanco y yo jugábamos en la Peña El Cristo de Oviedo y Benigno y Rubén estaban en diferentes peñas de Siero, al construirse la bolera creamos la nuestra tras una reunión, éramos gente de la localidad que recuperábamos la tradición”, destacó.

El jugador recuerda que bajaba desde Fitoria con 14 años para jugar en el bar Deporte a los bolos y tenía que pedir la pista y esperar media hora, eran partidas a seis juegos y si perdías podías marchar, porque si no tenías que esperar una hora. “Estaba lleno y todo el mundo jugaba a los bolos. Pero eso ahora se perdió, porque en el momento en que de los bares desaparecen las boleras mal asunto, si llegan a un bar y hay bolera oyen ruido, toman el vino o la sidra, se asoman, se animan a  jugar, aprender y hacen su tertulia alrededor de los bolos creando ambiente en la bolera”, afirmó.

Los inicios fueron duros, porque les cuesta subsistir sin patrocinadores, se financian con las rifas que venden durante la semana bolística de Lugones y  el torneo de campeones, también colaboran con la organización del Memorial Cajetilla y venden lotería de Navidad.

Yayo considera que la afición a los bolos existe en Lugones, pero la bolera está desubicada, “entiendo que esta macroinstalación tiene que estar a las afueras de lo que es el centro de la localidad, pero estoy convencido de que si esta bolera se hubiera construido en el Parque de La Paz en un lateral jugaríamos a los bolos y estaría llena, porque habría movimiento de vecinos y se acercarían por la curiosidad a verlo. Aquí cuando se juegan los campeonatos hay gente, porque se publica en prensa y demás, pero el resto del tiempo nadie viene si no es expresamente a verlo”, afirmó. Los campeonatos que tienen lugar en Lugones son la semana bolística en el mes de octubre, coincidiendo con el puente del Pilar, y el torneo de campeones se juega en diciembre, en el puente de la Constitución.

El equipo arrancó su actividad en el año 2001 en la tercera categoría, ese año se proclamaron campeones y subieron a segunda, volvieron a ganar subiendo a primera, donde se mantuvieron tres años y después las lesiones y el cumplir años de los jugadores hizo que descendieran a segunda, pero al año siguiente al quedar subcampeones volvieron a subir y desde entonces mantuvieron la categoría, hasta la presente temporada que se estrenaron en División de Honor, que es la más alta. “Es una categoría dura a la que ascendimos como el tercer mejor equipo de primera tras la renuncia de una peña de División de Honor. Aquí los errores se pagan, las partidas se pierden por detalles. Los jugadores son todos de primera y segunda, en el caso de nuestra peña componemos el equipo un grupo de amigos que estamos dos en primera (Manuel y Yayo), los otros tres están en tercera y José María es aficionado y no puede jugar”, explicó.

En el campeonato de equipos puede jugar cualquiera que esté federado, a nivel individual va por categorías, este año Orlando y David se proclamaron campeones de Asturias de tercera y Manuel y Yayo fueron los terceros clasificados en primera.

En cuanto a la recuperación de este deporte autóctono y su cultura entre la gente joven afirmó que es un poco complicado, aunque está reconocido como una de las actividades de los colegios y es obligación enseñar la cuatreada, en el zona central de la región, pero no se juega porque es complicado el empezar a tirar con la ayuda de un monitor, “hoy en día los chavales juegas con los móviles, las tablets, las consolas  o si no practican fútbol y es difícil, porque en el fútbol hay ambiente son 22 chavales y aquí acaban aburriéndose es complicado. Debería de recuperarse la cultura, aunque es complicado porque es un deporte minoritario, muy difícil porque aunque estés entrenado no es un deporte físico es mental, puedes acompasar muy bien el movimiento y hacerlo todo bien, pero si la cabeza no está bien fallas”, explicó. Para Yayo un buen jugador de bolos tiene que ser una persona tranquila, con la cabeza muy bien amueblada, sobre todo con cualidades y entrenamiento.

Otro de los problemas que surgen en este deporte es que desde la edad en la que se empieza, que puede ser a los siete años, se produce un salto desde los 18 hasta los 20 metros, donde se pierden muchos jugadores por la distancia, “supongo que será psicológico, porque es un cambio en el deporte, ya que se puede pasar de jugar muy bien a no hacerlo tanto y suelen perder el interés. Además a los 16 y 17 años es el tiempo de salir y esto es muy esclavo, porque muchos chavales no quieren estar aquí un sábado por la tarde y quedarse al pincheo de después de la partida, que para nosotros es lo mejor de los bolos. Aquí hay una camaradería muy sana y muy buena, podemos no hablarnos durante la partida, pero una vez que acaba nos damos la mano y merendamos juntos”, resaltó.

Los miembro de la peña acogieron el galardón con sorpresa, porque no se lo esperaban, “estamos muy agradecidos y se nos concede por la trayectoria independientemente de lo deportivo, es más por devolver a Lugones la cultura  de los bolos y que haya aquí una peña que se conozca, nosotros andamos por toda la región llevando el nombre de la localidad con mucho orgullo”, concluyó.