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Carta al director: Premio Derechos Humanos Siero

Publicado el 11/12/2017

Hoy, el Ayuntamiento de Siero hará entrega del Premio Derechos Humanos a la Coordinadora Cívica de Organizaciones Populares Indígenas de Honduras (COPINH). Un premio que llega un año tarde aunque muy oportuno. Tarde porque esta candidatura ya estuvo sobre la mesa el año pasado y si bien el Consejo Local de Solidaridad se pronunció a favor de esta organización, la mayoría política la desestimó en favor del sacerdote mejicano Alejandro Solalinde quien desarrolla su trabajo con la migración mejicana hacia Estados Unidos. En esta ocasión y repetida la candidatura, la unanimidad tanto en el CLS como los partidos con representación municipal, se inclinaron por COPINH. Y oportuno porque los la situación política en Honduras se hace acreedora de toda atención y reconocimiento a quien como esta organización, defiende en condiciones de alto riesgo para la vida misma los derechos políticos, sociales, económicos, indígenas y ambientalistas del pueblo hondureño y lenca en particular, enfrentándose a la pretensión de las multinacionales apoyadas por el gobierno golpista de la construcción de represas hidroeléctricas que alteran la paz social y el habitad natural de la zona, así como los lugares sagrados del pueblo lenca.

Esta lucha ha dejado decenas de asesinatos sin que nunca aparecieran los autores intelectuales de los mismos. El mejor ejemplo lo representa la líder indígena Berta Cáceres asesinada en su casa por sicarios camino ya de dos años y muchos otros miembros de esta organización entre los que se encuentra Tomás García el padre de Allan García que recogerá esta tarde el premio DD.HH. Siero de manos del alcalde. Sindicalistas, líderes campesinos, opositores, etc son a menudo víctimas de un régimen y un país considerado como el tercero más violento de américa latina, seguido de Guatemala y México.

Resulta un tato hipócrita que mientras meses atrás los poderes mediáticos nos bombardeaban con noticias parciales, interesadas y poco objetivas de lo que ocurría en otro país latinoamericano, en esta ocasión el silencio está presente en todos los medios de comunicación. No importa que los observadores internacionales incluidos senadores norteamericanos denunciaran irregularidades. No importa que la propia ONU pida repetir las elecciones. No importa que las actas presentadas por el Tribunal Supremo Electoral contrasten con las actas firmadas en las mesas por los presidentes, vocales e interventores. El silencio se hace cómplice de un gobierno heredero del golpe militar de 2009 y que altero el orden constitucional.