Manuel Alberto Aragón pregonero de las fiestas de Nuestra Señora del Buen Suceso del Carbayu 2017

Entrevista publicada por el periódico El Tapín en abril de 2014

Publicado el 04/07/2017
El tapin Manuel Alberto Aragón pregonero de las fiestas de Nuestra Señora del Buen Suceso del Carbayu 2017

El lugonense Manuel Alberto Aragón es Inspector del Cuerpo Nacional de Policía y agregado de Interior de la Embajada de España en Nigeria

El lugonense Manuel Alberto Aragón trabaja como Inspector del Cuerpo Nacional de Policía y agregado de Interior de la Embajada de España en Nigeria. Las agregadurías son la forma que los distintos ministerios del Estado español, que no tienen que ver con el de exteriores y cooperación, están representado en el extranjero. Cada ministerio por sus intereses en un determinado país abre allí oficinas monográficas y en este caso, Arango es el nexo de unión entre el ministerio de Interior español y las autoridades nigerianas bajo la supervisión del embajador. Su trabajo consiste en la cooperación policial bilateral. “La seguridad en Nigeria es complicada. La valoración de la vida tiene un concepto distinto allí, porque ellos tienen una forma de reaccionar contra una amenaza más agresiva que nosotros y la violencia es más habitual allí”, explicó.

Para Alberto es su primer destino en África y las relaciones las mantiene con la policía federal que ejerce sus competencias en todo el territorio nacional; con el servicio nigeriano de inmigración; el de aduanas; las agencias que se crearon para dar respuesta a determinados fenómenos delincuenciales como el fraude y la estafa, también una de lucha contra el tráfico de drogas y su servicio secreto del estado. Uno de los organismos más importante es el que lucha contra el tráfico de personas, que en unión con los servicio de inmigración de Nigeria son las dos agencias de seguridad que luchan contra la inmigración ilegal, que afecta mucho a los españoles por el tema de Melilla. “Son muchos los nigerianos que llegan allí engañados por las mafias que les prometen lo que ellos dicen verdes pastos, un futuro mejor. El viaje de Nigeria a Europa es un auténtico calvario porque les someten a todo tipo de atrocidades especialmente a las mujeres, a las cuales les hacen prostituirse”, relató.

La tarea de Alberto se centra principalmente en ayudar a que las relaciones entre España y Nigeria en materia de lucha contra el delito y el crimen organizado sean fluidas y cordiales. Las redes mafiosas son muy importantes allí, porque mueven mucho dinero a través de la inmigración ilegal, el viaje a un nigeriano le puede costar entre 3.000 y 5.000 dólares. A las mujeres las introducen en Europa para prostituirlas y su deuda crece cada vez más. Las competencias en las que más se centra son en inmigración ilegal y policía judicial de todo tipo de delincuencia:fraude, estafa, falsificación documental, tráfico de drogas, delincuencia económica y financiera y los asuntos de piratería que existen en el golfo de Guinea. Otro tema son los secuestros que se dan de dos tipos el político que llevan a cabo organizaciones terroristas para satisfacer sus objetivos como liberación de presos o reivindicaciones contra un país, pero el que más le preocupa al inspector es el económico que se hace con el objetivo de recaudar una cantidad de dinero de la familia.

Alberto vive en una casa a las afueras de Abuja y su trabajo le ocupa todo el día, siempre tiene los teléfonos y los ordenadores encendidos y en revisión. “El estilo de ocio de Abuja no es como el de aquí. La comunidad española en Abuja nos reunimos aprovechando cualquier evento deportivo o que justifique una comida o una cena en casa de los amigos, somos unos 50 en la capital censados en el consulado”, explicó. La casa es muy importante en este tipo de destinos porque es su castillo, y tiene que ser un lugar seguro, cómodo y confortable.

Tiene dos hijos uno de 27 y otro 11 años que visitaron Nigeria. “Las necesidades familiares las cubro viajando todas las veces que puedo, voy partiendo mis vacaciones y suelo venir 9 días cada siete semanas. Las comunicaciones desde Nigeria a España es complicada, sólo hay vuelo directo desde Lagos a Madrid, pero lo suelo hacer pasando por Londres, desde Abuja, y viajo nueve horas de vuelo”, explicó. Su hijo de 27 años también es Policía Nacional en Alicante.

Alberto es de Lugones de toda la vida, nació en 1965 y con menos de tres años fue a vivir a la calle de La Ciega, se fue de Lugones con 20 años pero siempre estuvo yendo y viviendo a la localidad, donde reside en la actualidad su madre y sus hermanos. “Estudié en las Escuelas de Lugones, pero después por el mal estado del inmueble nos trasladaron en cuarto de EGB al colegio de La Ería, el que inauguró mi generación. También fui al instituto”. En su juventud participó en el grupo de teatro y fue uno de los fundadores del grupo “Modas Clandestinas”, donde tocaba el bajo. Se fue de Lugones porque se casó con una chica de Alicante de origen francés con la que tuvo a su hijo mayor.

El lugonense es el primero de su familia que se dedicó profesionalmente a formar parte del Cuerpo Nacional de Policía y después su hijo. “Fue por inquietud personal, quise ser piloto comercial de aviación civil, estudié en Canadá y Portugal, pero no hubo manera de encontrar trabajo porque es un mundo complicado y se necesitan muchas horas de vuelo”, aseguró. Por esta razón, optó con 28 años a presentarse a las oposiciones, porque siempre le llamó la atención la Policía y el poder ayudar a la gente. “Entre en la escala básica en 1994 y luego ascendí a la ejecutiva en 1999 por oposición libre. Me diplomé en Turismo y eso me sirvió para ascender a inspector”, explicó. Su aptitud para los idiomas le empujó a los asuntos internacionales, acabo al escuela de idioma, fue profesor de inglés en la División de Formación de la Policía en Madrid y desde el primer momento comenzó a viajar como intérprete acompañando a sus superiores.

La de Nigeria es su cuarta misión, en 2003 estuvo 15 meses en Kosovo como instructor de la escuela de policía de allí hasta el 2004. De febrero de 2005 a febrero de 2007estuvo como consejero residente coordinando un proyecto RTA (Resident Twinning Adviser) con la policía de Turquía. De agosto de 2008 al mismo mes en 2010 estuvo en la misión de Naciones Unidad en Haití (Minustah), fue un año jefe del contingente coincidiendo con el terremoto de 2010, que le pilló en Miami volviendo de las vacaciones de Navidad. “Llegué con dificultad desde la República Dominicana y enlace con un vuelo humanitario español. Desde mayo de 2012 hasta ahora estoy en Nigeria, muy contento porque es una experiencia muy interesante a nivel profesional, personal y humano, aunque es un país duro para trabajar”, aseguró.

Alberto espera regresar a Asturias por primera vez en 20 años de carrera profesional destinado a Oviedo, para estar cerca de su hijo pequeño cuando sea un adolescente, aunque asegura que quiere seguir sus pasos y hacerse policía. También quiere ascender a inspector jefe y continuar su carrera profesional.