Lugones, pura devoción

En la urna del Cristo Yacente se colocó un crespón negro en honor a un cofrade fallecido este año

Publicado el 14/04/2017
El tapin Lugones, pura devoción

La Cofradía del Cristo de la Piedad y La Virgen de la Soledad de la iglesia San Félix de Lugones procesionó con las imágenes, en la tarde del Viernes Santo, bajo cientos de fieles que muy atentos disfrutaron del trayecto y de la música interpretada por la Banda de Gaitas La Laguna del Torollu.

A las 18.30 horas los miembros masculinos de la Cofradía se colocaron el hábito para participar en la primera de las procesiones: el Santo Entierro. Este año la procesión se dedicó como homenaje a Juan uno de los cofrades fallecidos este año, y por eso se colocó un crespón negro sobre la urna del Cristo Yacente.

Se cumplen cinco años desde la primera vez que está imagen salió por las calles de la localidad. La Cofradía tiene carácter mixto y se ha creado hace más de tres años, en este momento cuenta con 80 miembros. Los cofrades que salieron primero portando la imagen del Cristo Yacente, fueron 16 hombres dirigidos por el capataz de la cofradía, Raúl Milán. También procesionaron los niños con el hábito y portando la sábana santa, el martillo, la corona, las cadenas y los clavos con los que crucificaron a Jesús.

A las 21 horas les tocó el turno a las mujeres de la Cofradía que portaron a la Virgen de la Soledad por las calles de la localidad. La procesión seguida de cientos de fieles pasó por las calles de la Iglesia, Antonio Machado, Rafael Sarandeses y Leopoldo Lugones para volver al templo.

La Cofradía adquirió recientemente la imagen y era la primera vez que salía del templo. La Virgen fue realizada por el artesano jerezano José Miguel Tirao Carpio y le costó a la Cofradía unos 6.500 euros, que consiguieron gracias a las donaciones de los feligreses.