Carta al director. El ataque unilateral de EE.UU. a Siria

Publicado el 09/04/2017

Las noticias que recibimos de los medios de información nacionales sopesan irracionalmente más las tesis norteamericanas, que la apuesta por abrir una investigación para deslindar responsabilidades respecto al ataque químico en Siria.

Mientras Francia y el Reino Unido apoyan sin fisuras la intervención norteamericana, otros países como Uruguay, China o la misma Suecia, sugieren que toda reacción al uso de armas químicas, debe estar sustentada en el derecho internacional y por tanto aprobada por el Consejo de Seguridad de NN.UU.

Lo ocurrido es todo lo contrario. Una actuación unilateral tomada por el presidente norteamericano Donal Trump sin ni siquiera ser consultada en el Parlamento ni mucho menos en el Consejo de Seguridad.

El problema radica en que si bien en España y Centroeuropa se difunde una versión, en realidad hay dos. La de que fue la aviación siria la que arrojó las bombas químicas como sostienen los medios de comunicación occidentales y la que el bombardeo cayó en un depósito de productos químicos en manos de los “rebeldes” que a su vez son armados y financiados por EE.UU y Arabia Saudí principalmente y usando como país de tránsito a Turquía.

Ese ataque de EE. UU., representa una amenaza al derecho internacional y ningunea a las NN. UU. que como el mismo vicario del Papa, el cardenal Angelo Comastri dijera: “La ONU no existe más” y advertía que la violencia no es nunca una victoria. “La guerra (sostenía) es una derrota de la humanidad y no resuelve los problemas”.

El uso de armas químicas es sin duda un acto criminal que no tiene justificación, pero antes de sentenciar hay que investigar y en cualquier caso preguntarnos que si al igual que las mentiras de las armas de destrucción masiva que nos contaron tenía Irak y se demostró incierto, no pasa ahora lo mismo y se busca un pretexto para dar salida al negocio armamentístico y acabar con un gobierno que inquieta a occidente, no porque suponga un riesgo sino para hacerse con las riquezas naturales del país.

EE.UU. no puede convertirse en investigador, en fiscal, en juez y en verdugo a la vez,  tomando decisiones unilaterales como si fuera el guardián del mundo y nuestro protector.

A quien corresponde abrir la investigación es a la ONU y obstaculizar esa labor se hace harto sospechosa. No hay que olvidar que la principal industria norteamericana es el armamento y sin guerras no hay negocio.

Como reiteraba el representante boliviano en la ONU,”la única manera de resolver el conflicto en Siria, es a través de una solución política” por lo que exhortó  a las partes en conflicto a renovar el compromiso de avanzar en las conversaciones  de paz sostenidas en Ginebra.

Juan Luis Vallina Ariznavarreta