Marian Fernández es una amante de las muñecas

“La gente piensa que nos dedicamos a jugar con las muñecas o a hablar con ellas, pero lo que hacemos es hablar de la restauración de las muñecas y la mejora de las mismas”

Publicado el 08/03/2017
El tapin Marian Fernández es una amante de las muñecas

La vecina de Lugones, Marian Fernández, comenzó a coleccionar muñecas hace cinco años por casualidad, cuando salió una reedición de la Nancy Aniversario que ella tenía de pequeña, “cuando mi padre falleció mi madre dentro de su depresión decidió tirarme todas las muñecas y siempre he tenido la espinita clavada de que mi madre se deshizo de mis muñecas”, apuntó. Para aprender sobre las muñecas decidió meterse en grupos de coleccionistas de muñecas y allí conoció a gente de toda España que cuentan con grandes colecciones, “una amiga mía de Oviedo, que conocí a través de la red social hace cuatro años, tiene una gran colección y es una experta en Nancys, con ver la mano o una ceja ya sabe de qué año es”, apuntó.

Marian cuenta con una colección de cerca de 200 muñecas entre las que se encuentran antiguas como Mariquita Pérez, pasando por las Barriguitas, las Nancys y las primeras Barbies. La última muñeca que compró se llama Tula y la adquirió en Madrid por internet, pero está fabricada en Alicante. “Tengo todas las muñecas catalogadas, porque no quiero olvidarme de ninguna. Mi tope a la hora de comprar una muñeca son los 200 euros, aunque ahora estoy en el paro y no tengo la posibilidad de comprar ninguna”, explicó.

Las muñecas las compra por Internet o en mercadillos, “antes era más fácil que el vendedor no conociera el valor real de los muñecos, y he comprado uno por 10 euros que en verdad cuesta más de 100, fue todo un chollo, pero ahora es mucho más complicado”, afirmó. Marian cuenta con varios libros sobre Nancys y muñecas de las marcas Famosa y Florida que le ayudan a saber los diferentes modelos y tipos de muñeca que se crearon. “Siempre que me llega una muñeca por correo el cartero que me conoce me pregunta por ella y yo siempre le dijo cuidado que me llega una niña no me la muevas mucho y ventílame bien la caja”, comentó entre risas.

Las muñecas más antiguas que colecciona son de los años 50, “tengo una Mariquita Pérez, que en verdad es una reedición que le compré a mi madre hace años y al final me dejó cuidarla a mí. Se la compramos porque en su día en la casa en la que trabajaba, cuando era pequeña, la hija de la dueña tenía una Mariquita Pérez, y mi madre sólo tenía muñecas de cartón piedra las más baratas, que cuando se mojaban se estropeaban y siempre quiso tener una”, explicó la coleccionista.

Alguna de las muñecas que le gustaría tener pero supone un sueño para ella es “Cayetana” de la marca Florida, que cuesta 250 euros o la Wendoline de Famosa, que también se sale del presupuesto. Las más de 200 muñecas están guardadas en una habitación entre dos armarios, aunque también cuenta con algunas actuales, confiesa que las que más le gusta y por las que se está decantando son las antiguas, pero nunca pierde de vista las Nancys, “yo de pequeña tenía cuatro Nancys, pero como he dicho no conservo ninguna, todas las que tengo ahora han pasado por otras manos antes que las mías”, afirmó.

Marian participa además en quedadas de coleccionistas de muñecas, la última tuvo lugar en la Chocolatería Valor de Oviedo, donde llevó las muñecas que más le gustan de su colección como el resto de participantes, “todos enseñamos nuestras muñecas al resto y las madres y los niños que estaban allí nos preguntaban si podían mirarlas y sacarse fotos con ellas, los clientes quedaron muy impresionados con las piezas que llevamos”, afirmó. La coleccionista comentó que se realizan ferias en Trujillo dedicas a la Nancy y en Madrid a la Barbie, pero ella nunca ha acudido a ninguna.

Pero no todo es comprar muñecas y colocarlas en las vitrinas, porque Marian también las restaura, las lava y les hace los trajes de época para que cada una tenga el suyo, “yo trabajo el cuero y les hago los bolsos y los zapatos, tengo otras amigas que saben coser y me ayudan con los trajes. La gente piensa que nos dedicamos a jugar con las muñecas o a hablar con ellas, pero lo que hacemos es hablar de la restauración de las muñecas y la mejora de las mismas”, apuntó.

Cuando las compra depende en las condiciones que estén suele lavarlas sobre todo el pelo, porque las antiguas tienen pelo natural, “para que sequen las cuelgo boca abajo en la bañera y los amigos de mi hijo al principio cuando venían a casa se quedan un poco sorprendidos”, explicó. También lava la ropa si considera que la puede usar y es de su época. En este momento está restaurando una Nancy a la cual le está poniendo pelo de otra y tiene que hacerlo pelo por pelo. “Normalmente tardo una semana en prepararlas, pero si tengo que hacerles la ropa y cambiarles el cuerpo tardo algo más”, apuntó.

A Marian le gustan sobre todo las muñecas españolas, pero también tiene alguna italiana y un muñeco alemán, “muchas muñecas me las han regalado por alguna celebración, pero a mí sólo me gustas las muñecas que representan a niños o niñas y que pueden mantenerse en pie”, confesó. La coleccionista explicó que suelen costar mucho más las muñecas que tienen su caja, pero a ella lo que le gusta es tocarlas y comprobar en qué estado están de conservación. “Las que más cuestan son los prototipos de las muñecas, que son el primer ejemplar que salió al mercado que pueden alcanzar los 1.000 euros”, apuntó.

La lugonense comentó que los niños de hoy en día no saben jugar con las muñecas, prefieren usar las consolas o las maquinitas y tener las muñecas de decoración en sus habitaciones, además se queja del cambio que ha sufrido Nancy en estos últimos años al dejar de fabricarse en España y pasar a hacerse en China, “pienso que les deberían de cambiar el nombre porque ya no son Nancy, no tienen la misma cara, ni muchos menos el cuerpo, los pies y las manos, han perdido su esencia de niñas”, criticó. La crisis ha afectado a muchas colecciones y los dueños han decidido venderlas, lo que ha favorecido a las colecciones nuevas y se ha abarato el coste de muchas muñecas.