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Lugones pierde otro de los edificios históricos y referentes: Bar Pin

Publicado el 03/10/2015
El tapin Lugones pierde otro de los edificios históricos y referentes: Bar Pin

La zona del Cruce Viejo de Lugones es la más antigua, aunque ya sólo se conserva el inmueble de Casa Roza y Casa Pedregal. A lo largo de este mes se ha demolido el edificio de Bar Pin un símbolo de la localidad, ya que fue un punto de encuentro de muchos vecinos de diferentes generaciones y de los concejos limítrofes durante años. El Bar Pin cerró sus puertas de manera permanente hace sólo tres años.

Antes de la Guerra Civil el solar que ocupaba  Bar Pin era un llagar de sidra con un bar, que era propiedad de la familia Froilán y el abuelo de Avelino Álvarez Cueva conocido como Tolillo, tras la Guerra quedó un solar, y fue en ese momento cuando lo compraron Aurelio Campa y José Alonso conocido como “Pin”. “Aunque en la escritura trae que era vendido por Arribas, el director de la empresa Mersa, mi abuelo me dijo que era de la familia Froilán y el abuelo de Tolillo”, comentó José Antonio Alonso nieto de Pin.

El solar está escriturado en 1944, pero se compró a finales de 1943. La finca era conocida como La Peral y lindaba con la Casa de Pacheco y el terreno donde se encuentra la farmacia actual, que en un primer momento fue construida por Campón, el primer farmacéutico de la localidad, a finales de los 40 y después Doña Pilar se la compró.

Pin era uno de los vecinos de Lugones de siempre y regentaba con su mujer un bar en La Venta del Gallo en Llanera, que se llamaba “Bar Casa La Gaitera”, se unieron él y Aurelio Campa, que venía de Viella, compraron el solar y construyeron el inmueble, en un lado se encontraba la exposición de muebles de Aurelio y en el otro lado el  Bar Pin. En 1974 Pin compró la parte de Aurelio y este pasó para la parte de detrás donde se encontraba la empresa Muebles Campa.

A finales de los 50 Pin le alquiló el local de la exposición de muebles a los primeros dueños de la Ferretería Somoano, los hermanos Manolo y Ramón, se conocían porque habían estado juntos en el batallón de trabajadores después de la Guerra. En un primer momento, la ferretería se encontraba a la altura de la urbanización El Resbalón, donde el restaurante Ca´Abuela y al ver que el bajo quedaba libre se trasladaron, fue en 1989 cuando dejaron el local. “Nunca más se puso una ferretería en ese local, porque mi abuelo no quería por la gran amistad que le unía con los propietarios, aunque tuvimos muchas ofertas”, relató Alonso.

 Después de montar el bar la pareja tuvo dos hijos: José Antonio y Vicente, este último nació en la casa y Campa por su parte tuvo cuatro: Aurelio, Luis, Marisa, que también nació allí y la pequeña que era Laura.

  Bar Pin tenía tres plantas, la finca entera tiene 364 metros cuadrados y el bar con el patio ocupaba 180 metros cuadrados, “este fue muy famoso en Lugones, Llanera y Viella, porque era el lugar donde dejaban las bicicletas  todos los jóvenes que cogían el tranvía en Lugones para ir a estudiar a Oviedo, pagaban una cantidad al mes. Detrás de  Bar Pin Víctor Suárez tenía un taller donde las arreglaba. En los años 50 y 60  era muy popular”, destacó.

El bar tuvo una rana y una bolera, esta última duro poco tiempo. En el  Bar Pin se formó la Peña los 25, que se creó para los juegos de azar y organizaban dos veces al año comidas. Además el inmueble contaba con el primer piso, el segundo y las bohardillas. “Mis abuelos vivieron allí desde que lo hicieron hasta que fallecieron él en 1992 y ella en el 95. El bar después se traspasó a mediados de los años 80 y la última persona que lo regentó hasta hace tres años fue José María Menéndez”, comentó.

Cuando el abuelo de José Antonio llevaba el bar sus padres trabajaban allí, aunque también lo hacían fuera. El establecimiento abría todos los días y el horario era de 7 de la mañana a cierre y tenía una pensión en el segundo piso. “Muchos de los lugonenses pasaron sus primeros años allí de pensión principalmente los trabajadores de las fábricas. También se alquiló alguna planta y allí vivió desde que se hizo el primer policía municipal de la localidad, Mundo Consumé, y nacieron algunos de sus hijos en la casa”, recordó.

El edificio sufrió varias obras de mejora una de ellas fue en los años 70 cuando se cambiaron las dos fachadas, se colocaron las terrazas y se eliminó el segundo acceso por el callejón. “Fue durante años un bar muy importante porque estaba en el centro de Lugones, en la actualidad sólo queda como referencia Casa Pedregal, que es donde está la óptica, y Casa Roza”, apuntó.

En los años 50 y 60 los hosteleros del Cruce Viejo: Bar Pin, Casa Roza y Pedregal, organizaban una fiesta con su misa y diferentes actividades, pero todas se desarrollaban en el cruce. “Allí había una fuente a la que acudían todos los vecinos a coger el agua, aunque los lavaderos estaban en canales”, recordó. A lo largo de esos años los fines de semana Lugones se llenaba de gente que acudía a los bailes del Nora y Casa La Morena.

José Antonio se acuerda de jugar entre las vacas en la casería que había detrás donde el callejón de Casa Roza y la casa de Pacheco. Una de las anécdotas que recuerda sobre Pacheco es que se metían mucho con él porque marchó a Cuba, no porque lo necesitará para ganar dinero, sino porque él quiso y cuando vino lo hizo casado y con siete hijos, “el padre le mandó dinero para volver  y cuando le fue a buscar al tren le dijo a su hijo: “riqueza no hiciste pero si muchos hijos”. El hijo mayor Jesús Pacheco fue uno de los primeros que dibujó el Ayuntamiento de Lugones, en el Cruce”, comentó.

 Otra de las anécdotas es que se sentó alguna vez  en la terraza de aquella el Príncipe de Asturias Don Juan Carlos de Borbón, porque  allí se sentaba siempre Camilo Alonso Vega para esperar a Franco cuando iban a pescar, porque venía por la carretera vieja de Gijón, todo estaba llena de Guardia Civiles.

 En el Bar Pin estuvo durante 25 años la parada del taxista Fernando El Lechero, también se reunía allí la Sociedad de Festejos Santa Isabel, porque su padre formaba parte de la directiva, lo mismo que el equipo La Esperanza y el Atlético de Lugones cuando se refundó.

 José Antonio Alonso comentó que su padre falleció hace un año y le obligaron a él y su hermana a declarar en ruina el inmueble y demolerlo, “en este momento Lugones no tiene caso antiguo, y me da pena no haber podido conservar la fachada porque el Ayuntamiento no nos dio ninguna opción. Mientras que en Pola de Siero se va a restaurar el casco antiguo aquí se ha dejado todo caer y perderse”, recalcó.