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Carta al director: Pena permanente revisable o antesala de la cadena perpetua y después la pena de muerte

Publicado el 13/03/2018

A propósito del asesinato del niño Gabriel y la demanda de pena de muerte de algunos ciudadanos y que a su vez refuerza la campaña que el PP está llevando a cabo, recogiendo firmas de apoyo a la pena de cárcel permanente “revisable” conviene que nos hagamos una profunda reflexión.

Recuerdo hace ya muchos años que en una conferencia que dio en el Teatro Campoamor en defensa de la pena capital el que fuera presidente de los Estados Unidos-George Bush padre-.  Preguntaba a los asistentes lo que harías al violador de una de sus hijas. Recurría miserablemente a unos sentimientos que en un estado de exaltación pueden ayudar a tomar la decisión equivocada. La firmeza con que se dirigió la madre del niño Gabriel –pese al momento de dolor- a las personas que gritaban y solicitaban la implantación de la pena capital, da muestra de su entereza y profunda humanidad.

Algunas consideraciones vale la pena exponerlas y que nos sirvan a todos de meditación.

En primer lugar cabe decir que la pena de muerte viola por sí misma el derecho a la vida que proclama la propia Declaración Universal de Derechos Humanos.

En los países donde se aplica, no disminuye la criminalidad.(véanse los propios Estados Unidos).

La discriminación en la aplicación de la justicia y la falta de recursos para tener una buena defensa, supone que los pobres y minorías raciales tengan más probabilidades de ser condenados a muerte que los que puedan contar con los mejores abogados. Estados Unidos, sigue siendo el mejor ejemplo de esa discriminación económica.

La pena capital, es más bien un retroceso de la evolución humana y un sentimiento violento no es un principio, es aplicar el ojo por ojo. La ley no está para imitarla sino para corregirla. Si el Estado se convierte en el dueño de la vida y la muerte, puede convertirse en un ejemplo a imitar y generar lo contrario de lo que busca. Es decir mayor violencia social.

Puede también equivocarse- casos se han dado-, y ejecutar a inocentes, por lo que estaría cometiendo las mismas atrocidades que los criminales y la muerte es ya irreversible.

La campaña que está llevando a cabo el PP referente a la pena permanente revisable, trata de llegar a los sentimientos de un sector de la población que ofuscadamente se deja llevar de las emociones del momento y para los que esta reflexión en voz alta puede ayudar a la meditación.