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Diez mujeres contaron sus experiencias sobre la igualdad en sus ámbitos laborales en el IES Astures

Publicado el 09/03/2018
El tapin Diez mujeres contaron sus experiencias sobre la igualdad en sus ámbitos laborales en el IES Astures

Los alumnos de 4º de ESO del IES Astures disfrutaron y conocieron durante dos horas las experiencias laborales de diez mujeres desde el punto de vista de la igualdad. Políticas, científicas, veterinarias, policías nacionales, maquinistas de ferrocarril, presidentas de asociaciones, escritoras, ganaderas y futbolistas explicaron lo que han vivido al desarrollar sus carreras laborales siendo mujeres. Fue una charla muy interesante, amena y cargada de consejos tanto para los alumnos como para las alumnas del centro con el objetivo de conseguir la igualdad real.

La primera en intervenir fue la oficial de Policía Nacional, Sonia García, que aseguró que la primera mujer que entró al cuerpo lo hizo en los años 80, “yo entré en 1995 y de 1.100 policías que realizamos las oposiciones sólo entramos 100 mujeres. Tenía muy claro desde los 14 años que quería ser policía”, apuntó.

Su primer destino fue el Puerto de Santa María (Cádiz), donde había 300 policías varones y sólo ella como mujer, la media de edad se sus compañeros era de entre 40 y 50 años. “Al principio me trataban como si fueran mis padres y cada día tenía que demostrar que estaba capacitada y era apta para el cargo. Siempre tuve buenos compañeros, que me ayudaron y nunca tuve ningún problema. El ser la única mujer me ayudó a participar en intervenciones que si hubiera más mujeres no podría haber realizado”, explicó. En la actualidad, de 60.000 policías sólo 8.000 son mujeres, en los puestos más altos, Comisarios y Jefes Superiores, sólo hay un 10% de mujeres.

La futbolista y filóloga, Beatriz Blanco, aseguró que su sueño desde pequeña era ser futbolista y vivir de ello algo que siendo mujer en España a día de hoy no es posible, “empecé mi carrera en el equipo de mi pueblo El Condal jugando con niños y nunca tuve ningún problema con los padres, con mis compañeros y con el club, siempre se pensó en mí. Incluso contaba con mi propio vestuario al ser la única niña y cuando jugábamos fuera primero me duchaba yo”, explicó.

Blanco comentó que  en ninguno de los equipos en los que ha jugado en Asturias ha recibido compensación económica e incluso ha tenido que pagar ella la equipación y las comidas cuando salen a jugar fuera. Sobre la brecha salarial en el fútbol comentó que ella juega desde hace seis años en el UD Llanera en Liga Nacional  realizando viajes por el norte de España sin cobrar sólo por afición, mientras que sus compañeros que juegan en Tercera División no salen de Asturias y cobran un sueldo.

En cuanto a igualdad afirmó que el mayor problema lo ha vivido con los padres de los equipos rivales cuando jugaba en el Condal, ya que ha tenido que escuchar cosas como “no dejes que una niña te meta un gol” o “no te puede ganar una chica”. Beatriz tuvo la oportunidad de realizar un Erasmus y viajó a Escocia, donde formó parte del equipo Celtic de Glasgow y allí sí que cobró e incluso el equipo femenino superaba en afición y seguidores al masculino.

La delegada de la Asociación 6 de Diciembre, Antonia García, aseguró que ella es una persona muy actividad y dinámica a la que le encanta ayudar a los demás, por eso es voluntaria en diferentes lugares. Con 14 años se puso a trabajar, pero la empresa la despidió cuando decidió casarse y desde entonces se ha dedicado a los demás.

La escritora, Esther García, reconoció que en el mundo de la literatura existe mucho machismo, incluso que a los escritores les cuesta escuchar a las mujeres y son ellos los que tienen más oportunidades, a la hora de publicar un libro. Dentro de las cifras comentó que de los 41 premios Cervantes que se han entregado sólo 4 lo recibieron mujeres, de los premios de literatura en poesía de 26 entregados sólo dos fueron para mujeres en la primera fase y en la segunda de 39 sólo 4 lo recibieron mujeres  y lo mismo con el Nadal, que de 74 sólo 12 fueron para mujeres.

García recordó que los niños y las niñas estudiaban por separado hasta 4º y 5º en el instituto y en la carrera no se juntaban tampoco. A las niñas se les enseñaba a bordar, ganchillo y como cuidar de la casa, mientas que los varones recibían otro tipo de enseñanzas. En la juventud recordó que la única diversión era ir al baile y los padres vigilaban a las jovencitas, si alguna le hacía un feo al hombre que la sacaba a bailar la expulsaba del baile.

La maquinista de Renfe, Lucía Blanco, de 31 años de edad comentó que de 400 maquinistas que hay en la región sólo 9 son mujeres, y en toda España hay unos 4.400 maquinistas y sólo 94 son mujeres. “En cuanto a los ascensos, no tenemos ningún problema y por la brecha salarial tampoco porque somos funcionarias. Pero se ha creado un consejo de Igualdad para tratar temas como las bajas por maternidad entre otras cuestiones, ya que al ser tan pocas mujeres no existía un plan de actuación establecido”, comentó. En cuanto a la desigualdad la maquinista confesó que  no lo ha sufrido con sus compañeros, sino con los viajeros más jóvenes, que son los que se suelen tomar su labor como una cosa de risa, ya que consideran que no está cualificada, cuando ha aprobado las mismas oposiciones y pruebas que sus compañeros hombres.

La veterinaria y directora técnica de la Asociación Española de criadores de ganado vacuno selecto de la raza Asturiana de los Valles, María Fernández, recordó que cuando estudió la carrera había más mujeres que hombres en la Universidad, mientras que cuando la hizo su madres de 300 alumnos sólo tres eran mujeres. Fue en el año 1996 cuando se vino a vivir a Asturias y en el año 2001 entró a formar parte de la Asociación, y recordó que vivió en sus carnes la desigualdad y el techo de cristal, ya que no la quisieron ascender en la empresa alegando que “no podían perderla en el puesto que tenía, porque lo hacía muy bien”. Pero en 2015 el ansiado ascenso llegó, siendo ella durante muchos años la única mujer en este puesto de dirección técnica. “A nivel nacional sólo hay tres mujeres que dirigen un colectivo de este tipo, cuando son 80 las razas de vacas existentes”, comentó. Fernández aseguró que en el campo asturiano nunca sufrió la desigualdad, al ser un sistema matriarcal el que existe en él.

La conductora de autobús, María del Carmen Granda, aseguró que ella gracias a la discriminación positiva pudo sacarse el carné de manera gratuita y debido a sus capacidades consiguió trabajar en la empresa Alsa, donde viajó por muchos sitios. Granda comentó que nunca sufrió ninguna desigualdad por parte de sus compañeros o su empresa, pero si por parte de algunos viajeros, que no la escuchaban.

María Ondina Fernández, ganadera y apicultora, comentó que en el mundo de la ganadería nunca sufrió desigualdad, fue cuando se introdujo en la apicultura cuando comenzó a sufrirla debido a que era una de las pocas mujeres que se dedicaba a ello. Por esta razón, decidió formar parte de la asociación de este sector y en la actualidad forma parte de  la directiva.

La concejala de Igualdad, Natividad Álvarez, habló de la importancia de que las mujeres formen parte de la política para ser las impulsoras del cambio y recordó la elaboración en un primer momento de las listas formadas por hombres y mujeres, y que después se pasará a las listas cremallera. “Nunca hubo una presidenta de España, ni del Principado, ni una alcaldesa y de 25 concejalas sólo 9 somos mujeres. En la historia del Ayuntamiento de Siero sólo se presentaron dos mujeres como candidatas a la alcaldía”, recordó.

La investigadora el INCAR, Teresa Valdés-Solís, comentó que en la ciencia a lo largo de los años se han omitido los nombres de las investigadoras y sus logros fueron achacados a sus compañeros o maridos. Sólo un 2,7% de los premios Noveles de ciencias fueron entregados a mujeres y sólo cuatro de los  premios de ciencias de los Princesa de Asturias recayeron en mujeres. La investigadora reconoció que a pesar de ser funcionarios dentro de su sector existe una brecha salarial y el techo de cristal, ya que el 90% de las mujeres reducen su jornada cuando tienen hijos y no reciben los ascensos a los que están capacitadas.